El dueño del reloj

            Es un anuncio que se ha venido publicando en la prensa los últimos mesesJunto a la foto de un reloj con muy buena apariencia el texto publicitario: “Nunca este reloj es del todo suyo; suyo es el placer de custodiarlo hasta la siguiente generación”.
            Debe ser deformación profesional; pero, desde la primera vez que lo ví, me pareció una frase perfecta para colocarla en la mesa de trabajo de todos los directivos de empresas familiares. Usted no es el dueño de su empresa; la recibió de sus padres y tiene como misión mantenerla viva y en crecimiento hasta que la entregue a sus hijos.
            Digo no sólo mantenerla viva, sino en crecimiento. Lo que obliga al empresario familiar –más que a otros- a diseñar, de modo permanente, su estrategia a largo plazo. Esto supone un continuo análisis del entorno para saber enfocar la empresa hacia los nuevos escenarios. Siempre se ha dicho que los listos prevén y los tontos constatan. Los listos, los buenos empresarios, saben identificar los cambios en las tendencias y en el mercado, para enfocar la empresa hacia esas nuevas situaciones apenas entrevistas.  Los tontos, los malos empresarios, son los que no acaban de explicarse cómo es posible que su padre tuviera éxito con su modelo de negocio y a él, haciendo exactamente lo mismo que su padre,  cada vez le vaya peor.
            Pero en la empresa familiar no todo es  cuestión de estrategia, hay algo más. Siempre se ha dicho que educar es ir tendiendo puentes entre lo permanente y lo cambiante, entre lo permanente de los valores y lo cambiante de las modas o tendencias.  Esta afirmación cobra especial valor en las empresas familiares. Las empresas familiares que perduran son aquellas que trasladan, de forma natural, los valores de la familia a la empresa.
            ¿Y qué es eso de los valores?, sin entrar en disquisiciones filosóficas se pueden explicar como el estilo, los hábitos, las costumbres que van configurando la calidad humana de la persona y, en nuestro caso, de la familia, cuando son valores compartidos. La calidad de esos valores es la que irá definiendo la calidad de la empresa y conformará su auténtica ventaja competitiva, la que tendrá que cuidar especialmente el responsable de la empresa y, con él, todos los integrantes de la familia empresaria.  
            Recuerde: usted es el depositario de la empresa, que tiene que transmitir a la siguiente generación. Su misión no es sólo producir bienes  o servicios, sino  conseguir que su empresa sea una organización de personas.  Esto vale tanto para los planteamientos micro como macroeconómicos: los sistemas económicos creados a partir de la persona  son más eficientes que los que, en un sentido inverso, se crean teniendo a la persona como objeto, no como sujeto de la economía.
Conseguir que los valores familiares vayan desarrollándose en las nuevas situaciones que continuamente  van surgiendo: ésa es la clave de la continuidad de la empresa familiar Para eso conviene hacer el esfuerzo de reflexionar e identificar la cultura familiar, la que ha sostenido la empresa durante la generación o generaciones anteriores. El Protocolo Familiar, o como se quiera llamar al documento que recoja los valores y la organización de la empresa familiar para garantizar su continuidad a lo largo del tiempo, alentada por la misma familia que la creó, tiene precisamente esa misión. La sucesión en la empresa es algo más que decidir  quién, sino cómo. Qué debe hacer el gerente, y con él la familia, para conseguir no sólo la excelencia en la cuenta de resultados, sino  la continuidad de la misma, más allá de posibles éxitos circunstanciales  que, si  alejan de los valores de la familia, llevan dentro el  germen del deterioro de la empresa.
Una última reflexión: conservar no es quedarse quieto. Es innovar, emprender nuevos caminos, arriesgar. La riqueza empresarial no se hereda: se crea. Que la siguiente generación herede un  reloj en perfecto funcionamiento, atento a las horas y minutos, siempre en punto; pero además que esté en las mejores condiciones para seguir marcando los tiempos de las siguientes generaciones.
11.12.07