Año Nuevo, Presupuesto Nuevo

 Cuando el amigo Paccioli inventó la contabilidad de partida doble no se imaginaba que, además de una forma más práctica y racional de gestionar los negocios, estaba dotando a la sociedad del Renacimiento de una extraordinaria herramienta de cohesión social. A partir de entonces, todos los comerciantes llevaban su contabilidad con los mismos criterios, con lo que las operaciones comerciales se simplificaban y homogeneizaban. Así hasta hoy, en que la Normas Internacionales de Contabilidad intentan volver a restablecer unos criterios de homogeneidad que se habían perdido, en parte, a lo largo de estos siglos. Claro que esta contabilidad se basa en algunos convencionalismos totalmente asumidos, como el que hay que cerrarla el 31 de diciembre de cada año y empezarla de nuevo el uno de enero del año siguiente. ¿Y por qué no otro día?, ¿y si no se cerrara nunca, puesto que la vida de la empresa es continua?           
            El caso es que las fechas próximas al fin de año son días de fiestas, Navidad, regalos, reuniones familiares, luces, música y buenos deseos y también de cierre de balances, verificación de objetivos, estudio de resultados del ejercicio  y presupuestos para el año próximo. Los análisis y propósitos se entremezclan: este año que va a empezar voy a dejar de fumar o a aprender inglés y también vamos a aumentar las ventas en un quince por ciento y salir al extranjero.
            Está bien, muy bien, eso de tener buenos deseos; pero los Reyes Magos están muy ocupados atendiendo a los niños, de manera que a los mayores les exigen que, además de buenos deseos y objetivos maravillosos, pongan los medios para alcanzarlos.
            Para cerrar el año y formular propósitos para el siguiente se necesitan dos actitudes básicas –además de una buena información-: sinceridad y prudencia. Quizá no se hable de estos en ningún manual de micro ni macroeconomía; pero es que esos manuales resultan bastante incompletos.
            Sinceridad que consiste en manifestar fielmente,  a la persona adecuada  -también a uno mismo- y en el momento adecuado, lo que ha hecho, visto, piensa y siente, con claridad respecto de su situación personal o la de la empresa. No vale engañarse engordando el activo con existencias ya obsoletas, ni la cuenta de clientes con algunos que han  desaparecido del mapa. Ni contabilizar ya ese importante pedido, prometido; pero aún no firmado. Hay que ver la realidad tal cual es, para poder manifestarla y analizarla.
La prudencia se refiere a la toma de decisiones ponderada, de acuerdo con la información obtenida, si engañarse, y la valoración de las consecuencias, favorables y desfavorables de esas decisiones.  No es una actitud timorata, de falta de compromiso. Supone una  dosis considerable de firmeza, valor, aplomo y moderación en la toma de decisiones y, más aún, en su ejecución.
Una vez conocida y ponderada la situación real al día de cierre y tomadas las decisiones oportunas con realismo,  firmeza y prudencia, podremos reconciliarnos con la contabilidad, sabiendo que el cierre anual no es un punto final, sino un punto y seguido, sin solución de continuidad.
Fin de año: una buena ocasión para hacer un análisis general de la empresa –ya puestos, también de la vida personal-, los aciertos, errores, cosas que se dejaron sin hacer, y trazar el plan para los meses siguientes. No es fácil, alguna de esas decisiones seguro que comporta esfuerzos suplementarios o malos ratos añadidos.
No vale auto-engañarse con la disculpa de que la economía anda mal, la dichosa crisis. Esa es la misma para todos, por lo que ha dejado de ser un problema, para convertirse en un dato. Los problemas se solucionan, con los datos hay que contar. Las actuaciones hay que plantearlas, por tanto, a partir de los datos que tenemos y los que prevén los distintos servicios de estudio de organismos públicos y privados; pero sin dejarse influir por los cenizos, esos que cuando no pueden hacer algo, tratan de convencerte de que tú tampoco puedes.
Y por supuesto: ¡feliz Navidad y un año 2.011 en el que, cada uno, sea capaz de enderezar y mantener firme el rumbo de su empresa!