{"id":2913,"date":"2022-03-26T20:33:40","date_gmt":"2022-03-26T19:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/?page_id=2913"},"modified":"2022-03-26T21:22:42","modified_gmt":"2022-03-26T20:22:42","slug":"y-la-economia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/articulos\/abc\/y-la-economia\/","title":{"rendered":"\u00bfY LA ECONOM\u00cdA?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:auto 23%\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"517\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_1096-517x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2915 size-full\" srcset=\"https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_1096-517x1024.jpg 517w, https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_1096-151x300.jpg 151w, https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_1096-768x1522.jpg 768w, https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_1096-775x1536.jpg 775w, https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_1096-1034x2048.jpg 1034w, https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/IMG_1096.jpg 1068w\" sizes=\"(max-width: 517px) 100vw, 517px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Ignacio Valdu\u00e9rteles<\/strong><\/em> <br><em>Doctor en Administraci\u00f3n de empresas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En esta larga situaci\u00f3n de crisis hay &nbsp;quien dice que ya &nbsp;ve luz al final del t\u00fanel, lo que no est\u00e1 claro es si esa luz es la salida o la de una locomotora que viene de frente, porque ahora que el riesgo sanitario&nbsp; parece controlarse, el econ\u00f3mico y social &nbsp;emergen cada vez con m\u00e1s dramatismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un d\u00e9ficit en torno al 10% del PIB, &nbsp;y una deuda que supera el 125% del mismo, lastrada por un gasto p\u00fablico del 52.3%, con una tasa de paro del 15,3% &nbsp;y una inflaci\u00f3n que comienza a repuntar, es urgente&nbsp; la activaci\u00f3n de modelos econ\u00f3micos &nbsp;que traten de enderezar una situaci\u00f3n que cabe calificar de dram\u00e1tica; pero las medidas que se est\u00e1 apuntando no parecen las m\u00e1s oportunas: subir los impuestos y aumentar a\u00fan m\u00e1s el &nbsp;gasto. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las medidas econ\u00f3micas no son aut\u00f3nomas, son hijas de modelos sociales previos. La econom\u00eda no puede tratarse desligada de las personas que la protagonizan; ahora que &nbsp;el&nbsp; modelo de convivencia &nbsp;impuesto desde la ingenier\u00eda social &nbsp;empieza a mostrar sus carencias, se impone la b\u00fasqueda de nuevos planteamientos en los que los que se vaya configurando un marco de actuaci\u00f3n desde la \u00e9tica que de soporte a medidas econ\u00f3micas acorde con la naturaleza y dignidad de la persona. Si queremos mejorar la econom\u00eda hay que partir de modelos culturales coherentes con la persona.<\/p>\n\n\n\n<p>El error de los modelos de sociedad &nbsp;de inspiraci\u00f3n socialista es antropol\u00f3gico, antes que econ\u00f3mico. Niegan a la persona su condici\u00f3n de sujeto capaz de tomar decisiones aut\u00f3nomas para la construcci\u00f3n del orden&nbsp; social y econ\u00f3mico.&nbsp; Reduce al hombre a una pieza del colectivo social, de manera que subordina el bien del individuo al buen funcionamiento del mecanismo econ\u00f3mico, que se alcanzar\u00eda por la decisi\u00f3n de los planificadores,&nbsp; al margen &nbsp;de&nbsp; libertad y responsabilidad de los individuos.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p>El hombre queda reducido as\u00ed a simple &nbsp;pieza de un puzle dise\u00f1ado por otros, &nbsp;desapareciendo el concepto de persona como sujeto aut\u00f3nomo de decisi\u00f3n moral, capaz de edificar el orden social mediante esas decisiones. Este &nbsp;problema se traslada a la econom\u00eda, &nbsp;porque &nbsp;en ausencia de propiedad privada y de libertad de decisi\u00f3n individual, sin mercado, no podr\u00edan formarse los precios ni habr\u00eda asignaci\u00f3n de recursos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el otro extremo, la econom\u00eda de mercado hace de la libertad de decisi\u00f3n individual el quicio sobre el que gira todo el sistema; pero cuando hablamos de libertad de mercado tampoco nos estamos refiriendo s\u00f3lo a una opci\u00f3n econ\u00f3mica, sino a un logro cultural; &nbsp;para ser libre un mercado necesita no s\u00f3lo &nbsp;normas jur\u00eddicas, sino virtudes \u00e9ticas y una cultura de la creatividad, del trabajo y de la empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvemos al punto de partida: la \u00e9tica es el fundamento de la econom\u00eda a la que estructura, por eso el primer paso en la transformaci\u00f3n de la econom\u00eda es integrar la \u00e9tica propia del modelo cultural europeo &nbsp;como parte necesaria de la epistemolog\u00eda econ\u00f3mica. &nbsp;Recuperar la naturaleza y valor del hombre como ser racional y libre, con un fin propio que es, al mismo tiempo, inmanente y trascendente. Esa es la antropolog\u00eda necesaria para que la econom\u00eda de mercado funcione.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El valor \u00e9tico de una acci\u00f3n econ\u00f3mica no depende solamente de sus consecuencias externas, sino de las que producen en el interior del agente.&nbsp; La \u00e9tica es de las personas, no de los mercados, por lo que \u00e9stos no se pueden reducir a una serie de normas o leyes sin un aut\u00e9ntico fundamento \u00e9tico. Si&nbsp; se&nbsp; impide al hombre ser expresi\u00f3n de valores &nbsp;se &nbsp;&nbsp;mata su libertad&nbsp; y sin ella es incapaz de un acto verdaderamente econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Urge impulsar la acci\u00f3n humana, &nbsp;una reacci\u00f3n personal sostenida en la \u00e9tica ante los est\u00edmulos y las circunstancias del ambiente; promocionar la capacidad donal del hombre que lleva a la econom\u00eda del don y recuperar el sentido del trabajo, no al estilo calvinista, sino como participaci\u00f3n en la Creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien podr\u00eda argumentar que este es un problema de justicia social,&nbsp; no de virtudes; &nbsp;pero ambas son inseparables, si bien la capacidad donal, &nbsp;engloba a la justicia y la supera, siendo la &nbsp;contribuci\u00f3n m\u00e1s importante del humanismo cristiano a la sociedad en general&nbsp; y a la econom\u00eda especialmente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ignacio Valdu\u00e9rteles Doctor en Administraci\u00f3n de empresas En esta larga situaci\u00f3n de crisis hay &nbsp;quien dice que ya &nbsp;ve luz al final del t\u00fanel, lo que no est\u00e1 claro es si esa luz es la salida o la de una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ignaciovalduerteles.es\/blog\/articulos\/abc\/y-la-economia\/\">Continuar<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"parent":624,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"kt_blocks_editor_width":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v19.0 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u00bfY LA ECONOM\u00cdA? 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