Las medidas económicas adoptadas por el Gobierno

 

Eran urgentes e imprescindibles, después de casi ocho años en los que se había olvidado la economía, sustituyéndola por un entramado de propuestas sociales  retroprogresistas, que han venido a añadir confusión a la, ya de por sí,  caótica situación económica.

 La adopción de medidas era necesaria. La primera valoración, por tanto, ha de ser positiva. ¡Hay alguien en el puente de mando que se está preocupando de dirigir el rumbo!

Otra cosa es la valoración  que se haga de éstas medidas. Si ser exhaustivo, más bien de forma telegráfica,  adelanto mi opinión sobre las mismas. Las señalo como positivas o negativas, dando una breve justificación a esta calificación.

+ Congelación del sueldo de funcionarios y del salario mínimo interprofesional.-

La congelación   -en algunos casos la reducción- de los salarios  es necesaria. El Gobierno actúa sobre “sus empleados”, sobre los demás tendrán que hacerlo los empresarios.

+ Recorte de subvenciones y ayudas al desarrollo.-

Absolutamente necesario. En mi opinión ahí se debía recortado más aún. Las subvenciones a partidos políticos y organizaciones sindicales o empresariales carecen de sentido. Lo mismo se puede decir de la mayoría de las ayudas al desarrollo, algunas absolutamente delirantes.

+ Aumento de las pensiones.-

Parece de justicia no defraudar a quienes durante años han estado capitalizando su pensión de jubilación (aunque en la actualidad el pago de las pensiones se sustenta más en un esquema piramidal –tipo Madoff- que en un plan de capitalización).

+ Supresión de la Renta de Emancipación.-

Nunca entendí el sentido de esta ayuda. Resulta paradójico subvencionar a alguien para que emprenda su camino en solitario.  Si alguien se quiere emancipar que asuma el riesgo; pero sin paracaídas; y menos a cargo del Presupuesto.

+ Se reducen los presupuestos de RTVE y RENFE.-

En el caso de RENFE mejor privatizarla. En la RTVE, primero dotarla del carácter de servicio público realmente, además racionalizar su modelo de gestión.

- Subida de la tarifa del impuesto a las rentas del trabajo y del capital.-

 Esa medida va directamente contra el ahorro. En el caso de las rentas de capital es doblemente injusta, ya que, normalmente, ese capital se formó con el ahorro procedente de rentas del trabajo, que ya pagaron sus impuestos cuando se generaron. Si se desincentiva el ahorro se está limitando la capacidad de financiación a las empresas y el consumo.

- Subida del IBI.-

Más de lo mismo. El incremento de ingresos obtenido con esta medida es mínimo y va directamente contra el ahorro o el consumo.

- Se recupera la desgravación por vivienda.-

¿Por qué hay que incentivar la compra de pisos y no de la coches o  electrodomésticos? Dicho con todos los respetos: si los empresarios de la construcción se equivocaron en el volumen de la oferta puesta a disposición del mercado, habrán de pechar con su equivocación. Ser empresario es asumir riesgo, sin red.

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Soy consciente que, en aras de la brevedad, algunas de estas opiniones pueden resultar excesivamente esquemáticas y faltas de matices. Asumo el riesgo y espero que sus comentarios me den ocasión de ampliarlas, aclararlas y  argumentarlas con más profundidad.