La Paciencia cotiza

Me manda un amigo el borrador de discusión de un artículo preparado por unos profesores de la Universidad de Estocolmo en el que exponen un estudio empírico sobre el valor económico de la paciencia1.

Vayan por delante mis dudas sobre las mediciones empíricas de valores personales. Aún así el estudio tiene interés por haber hecho un seguimiento, ¡durante cincuenta años!, de un grupo de más de trece mil personas.
En un principio se preguntó a los entonces estudiantes si preferirían que se les entregasen 100 euros en ese instante o 1.000 euros en cinco años.
Existían hasta cinco respuestas posibles en las que se podía ir graduando la recepción del dinero. En base a esas respuestas se clasificó a los participantes por su “nivel de paciencia”.

En el seguimiento hecho a lo largo de los cincuenta años siguientes se ha observado que los participantes más “pacientes”, los que prefirieron posponer la recompensa, obtuvieron mejores resultados académicos en su etapa de estudios; más tarde, al acceder al mundo del trabajo, consiguieron empleo antes y mejor remunerado.

Hay que señalar que, en la fase inicial del estudio, también se midió el coeficiente intelectual, para evitar que esta variable “contaminara” los resultados.

La conclusión más inmediata podría ser que la paciencia cotiza, que los pacientes obtienen mejores resultados económicos, que compensa ser paciente. Pero esa sería una conclusión pobre.

Más bien habría que deducir que la paciencia es una virtud humana, que no suele presentarse aislada, sino acompañada por otras: laboriosidad, orden, prudencia, sobriedad y algunas más. Esas cualidades son la manifestación externa de un conjunto de valores que configuran a la persona. Cuanto más ajuste la persona su “ser” a su “deber ser” será mejor persona y, en consecuencia, se desarrollará de forma más eficiente, más ajustada a lo que se espera de ella.

En definitiva: ¿la paciencia cotiza? Sí, y la sinceridad, la fortaleza, la lealtad, la perseverancia, la responsabilidad y todas las cualidades que definen a la persona. Este estudio de los profesores suecos ratifica lo que ya explicó Aristóteles en el S. IV a. de C.


1 Bart H.H. Golsteyn, B., Grönqvist, H., Lindahl, L. (2013): “Time Preferences and Lifetime Outcomes”.IZA DP No. 7165 Forschungsinstitut zur Zukunft der Arbeit Institute for the Study of Labor

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