¡YO LO HE LEÍDO!

        Me refiero al libro de Costanza Miriano, publicado en Italia en 2011 -con bastante éxito de ventas, por cierto-  con el título Cásate y se sumisa, un título provocativo que es un alarde de marketing promocional. El subtítulo ya da más pistas sobre su contenido: Experiencia radical para mujeres sin miedo, y por  el texto de la  contraportada  se puede adivinar el estilo:: ¿Qué viene después del beso final? ¿Después del THE END? ¡Sería estupendo que los guionistas dijeran algo! ¿Son felices? ¿Cuántos hijos tienen? ¿Alguna sabe que se puede ser feliz incluso con su marido?…”.

            El caso es que el libro se publicó en Italia en 2011 y no produjo ninguna conmoción mediática. Pero aquí la retroprogresía  feminista se ha lanzado en tromba contra él casi antes de aparecer en las librerías. Se han dicho barbaridades: la Consejera de Igualdad de la Junta de Andalucía proclama estar absolutamente en contra del contenido del libro (aunque luego se evidencia que no lo ha  leído).  La sumisión –explica- es un concepto absolutamente enfrentado a la igualdad; hay que luchar por la igualdad entre mujeres y hombres. Como colofón recomienda al editor que  lo mejor que podría hacer es retirar esa publicación.

             Izquierda Unida, por su parte, ha pedido a la Fiscalía que actúe, y Comisiones Obreras asegura que el libro vulnera claramente la Ley de Igualdad y la Ley Orgánica de Medidas de Prevención contra la Violencia de Género. A  pesar de tan rotunda declaración,  el  Ministerio Público han señalado que no ha recibido denuncia formal alguna y que no tiene previsto abrir diligencias de investigación penal de oficio.

            Desde el PP, para no quedarse atrás, en su permanente complejo de no ser políticamente correcto, su Secretario General en Andalucía considera el libro un auténtico despropósito  y pide también  que se retire.

         De los comentarios en la televisión y en las tertulias radiofónicas mejor no hablar.

         Lo único que ponen de manifiesto estas declaraciones es que ninguno de estos voceros ha leído el libro. Hablan de oídas, a partir del título, divertidamente provocador. Yo sí  he ido a la librería  y me he gastado 16 euros para poder leerlo  tranquilamente. Ahora puedo opinar con fundamento.

         El texto se organiza en trece capítulos, en forma de cartas dirigidas tanto a amigas como amigos suyos, no sé si reales o imaginarios. En esa forma epistolar va desgranando una serie de reflexiones sobre el matrimonio. En el primer capítulo, o carta, da la clave del título, aconseja a su amiga, en vísperas de casarse,  que sepa ponerse  debajo, porque tú serás la base de vuestra familia. Quien sostiene el mundo es el que está debajo, no el que se pone por encima de los demás.

         Habla de conciliación; de la decisión de tener hijos como el momento de zambullirse valientemente en la vida; de la necesidad de ir supliendo las limitaciones de los hombres, todos un pelín idiotas.

          Entre frases divertidas también desliza reflexiones  contundentes, al afirmar que hombre y mujer  son dos pobrezas que se donan recíprocamente, porque nunca un hombre podrá colmar el deseo de infinito del alma de una mujer y viceversa.

         En esa misma línea explica que  el verdadero amor nace cuando termina el amor romántico, cuando los violines dejan de sonar y las mariposas de revolotear en el estómago, y se comienza a amar al otro por como es y no por cómo queremos que sea o lo que queremos de él. Se acoge un amor que va más allá de nuestras intenciones, que tiene que ver con la conversión, con la muerte del ´yo´.

        La autora está sorprendida con la polémica desatada en España; pero no se amilana: una mujer se enfada con mi  libro es porque “no está tranquila”,  ni es feliz con su vocación. Sería interesante un debate entre Costanza Miriano y  sus detractores, aunque quizá sería un tanto extraño: ideas frente a tópicos.

         Mientras tanto les aconsejo que no se dejen llevar por esos comentarios tremendos de quienes no han leído el libro que critican, ni son capaces de captar el lenguaje del marketing.

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